Un auténtico Jardin interior del Ensanche Barcelonés con un magnífico suelo de baldosas hidráulicas en damero, es el mágico lugar en el que se sirve cada mañana el desayuno.
Además, el espacio de transforma a lo largo del día en un lugar en el que organizar eventos diurnos o nocturnos ya que se trata de un espacio semicubierto y con acceso exterior mediante una puerta de forja acristalada que deja entrar la luz natural. Sus elegantes líneas crean un sutil diálogo entre el interior y el exterior.
Con el buen tiempo, se pueden celebrar eventos tanto en el jardín cubierto como en la terraza contigua. La fuente, los árboles centenarios del Ensanche y las baldosas hidráulicas en negro y blanco, reproducen el ambiente de los años 20.